Migrants Rights International

Thursday, December 21, 2006

Declaration Migrants Rights International Presentada en el Diálogo de Alto Nivel sobre Migración y Desarrollo, en la Mesa Redonda Nro. 2,

New York, 14 de septiembre de 2006

Declaración de Migrants Rights Internacional,

presentada en el Diálogo de Alto Nivel sobre Migración y Desarrollo, en la Mesa Redonda Nro. 2,

Medidas que pueden adoptarse para asegurar el respeto y la protección de los derechos humanos de todos los migrantes, y para prevenir y combatir el tráfico de migrantes y la trata de personas,

en la ciudad de Nueva York, el 4 de septiembre de 2006.

MRI saluda con beneplácito la decisión de la Secretaría General de asegurar la participación de representantes de la sociedad civil en este importante y constructivo diálogo para un tema tan crucial en el ámbito de los derechos humanos, como son los derechos fundamentales de las personas migrantes.

En numerosas declaraciones y resoluciones adoptadas por diferentes agencias de las Naciones Unidas, como las adoptadas en la Conferencia de Viena sobre Derechos Humanos o la Cumbre de Johannesburgo para el desarrollo, los Estados han acordado y reafirmado repetidamente que el concepto de desarrollo se encuentra inseparablemente ligado a los derechos humanos. O más precisamente, que el desarrollo sostenible de los países y los pueblos no podrán alcanzarse si no es a través del pleno respeto, protección y satisfacción de todos los derechos humanos a todas las personas, sin discriminación alguna.

Por esta razón, si el objetivo de este Dialogo de Alto Nivel es atender la cuestión migratoria de modo tal de maximizar los beneficios para el desarrollo, pues entonces no habrá otro camino mas indicado para ello que a través del cumplimiento de los compromisos asumidos en las normas internacionales de derecho humanos. En este sentido, la cuestión no puede estar, indudablemente, en debatir acerca de cómo obtener ciertas rentas o ganancias económicas y financieras a partir de la migración, sino, justamente, en cómo garantizar los derechos humanos de todas las personas involucradas en el proceso migratorio (en países de origen, tránsito y destino) para, luego, asegurar el desarrollo sostenible para todas las sociedades.

Debe tenerse en cuenta, a su vez, que la migración es en la mayoría de los casos es producto de la privación de derechos fundamentales en los países de origen. La falta de acceso a estos derechos, o la discriminación en su reconocimiento o su ejercicio, es una de las causas principales de la migración. Por ello, el nexo entre migración y desarrollo sólo puede ser viable (y no contradictorio en sí mismo) si los derechos humanos constituyen la base, el medio y el fin de ambos aspectos.

Para lograr este objetivo, las Naciones Unidas y cada uno de sus Estados miembros, cuentan con las herramientas apropiadas: los instrumentos internacionales de derechos humanos. De esta manera, una primera obligación central está en la ratificación de esas normas, particularmente la Convención Internacional de la ONU de 1990 sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migrantes y miembros de sus Familias. Por otra parte, para dar cumplimiento con las obligaciones impuestas por cada uno de estos tratados, los Estados deben adoptar medidas para respetar, proteger y satisfacer los derechos humanos a todas las personas, las cuales deben ser implementadas en cada etapa de la migración, es decir, en países de origen, tránsito y destino.

Como se ha señalado, el pleno respeto de los derechos humanos en los países de origen supone necesariamente adoptar las medidas pertinentes para lidiar con las causas de la migración. Y allí encontramos tanto causas nacionales y locales como internacionales. En el ámbito internacional, cuestiones tales como los tratados de libre comercio, las políticas de inversiones, algunos lineamientos indicados por organismos multilaterales de crédito, o los conflictos armados, se encuentran entre los principales aspectos a considerar, ya que en todos estos casos, está debidamente comprobado el considerable impacto que tienen en la vulneración de derechos fundamentales de millones personas en países que son expulsores de migración. Por ello, resulta imprescindible que los Estados, la comunidad internacional y los organismos y agencias involucrados revisen sus políticas para revertir sustancialmente esta situación.

En cuanto a las causas locales o nacionales de la migración desde los países de origen (interconectadas con las internacionales), hallamos que la privación de los derechos económicos, sociales y culturales constituye uno de los problemas centrales de la pobreza generalizada y la exclusión social estructural y sistemática. Al respecto, los instrumentos internacionales de derechos humanos (entre ellos, el PIDESC) y su interpretación por los órganos de protección y monitoreo, establecen claras y precisas obligaciones que los Estados deben seguir para acabar con dichas violaciones y garantizar plenamente (y sin discriminación) tales derechos. Asimismo, lidiar con las causas de la migración exige que los países adopten medidas para, entre otras cuestiones, profundizar la democratización de las instituciones públicas, combatir la corrupción, asegurar el acceso a la justicia (independiente e imparcial) y garantizar mecanismos de participación democrática amplia de la sociedad civil y los diferentes pueblos y culturas que la integran. La privación de derechos civiles y políticos de grandes sectores de la población en numerosos países también debe revertirse urgentemente. Finalmente, atender seriamente las causas de la migración también demanda que todas y cada una de las políticas públicas respeten íntegramente el principio de no discriminación, de modo tal de que por acción u omisión, no se prive el ejercicio de los derechos (en condiciones de igualdad) a ninguna persona, grupo o pueblo por ninguno de los motivos prohibidos por el derecho internacional de los derechos humanos.

Los países de transito, por su parte, también deben adoptar medidas y políticas para asegurar los derechos de las personas migrantes, particularmente el derecho a la libertad ambulatoria, el debido proceso, el derecho a la vida y el acceso a la justicia.

En cuanto a los países de destino, la migración será un elemento de desarrollo (sostenible, justo, equitativo) sólo si se cumple debidamente con la obligación de respetar y satisfacer los derechos de los y las migrantes. Para ello, los Estados deben tomar medidas urgentemente para: eliminar todo elemento discriminatorio en todas sus políticas públicas (y no sólo las leyes migratorias) en razón de la nacionalidad y el status migratorio de las personas; garantizar el acceso igualitario a los derechos fundamentales, particularmente los derechos económicos, sociales y culturales (como salud, educación, empleo, derechos laborales, etc.); promover y facilitar la integración social de los y las migrantes; asegurar el ejercicio de derechos civiles esenciales como la libertad ambulatoria, el acceso a la justicia y el debido proceso; y, si estos países pretenden que la migración contribuya al desarrollo, debe asegurárseles también, luego de cierto plazo de residencia, el pleno ejercicio de sus derechos políticos. Por último, sostenemos que un modelo de ciudadanía que contribuya a un desarrollo sostenible y equitativo, sólo puede ser aquél que sea incluyente, es decir, que asegure los derechos a toda persona que habite en un territorio, y no excluyente (como ocurre en la mayoría de los países de destino), otorgando derechos diferenciados (o negando su reconocimiento) según la nacionalidad o el tipo de residencia.

En conclusión, sostenemos con plena convicción que no hay mejor camino que el de los derechos humanos para alcanzar el desarrollo y para atender debidamente la cuestión de la migración (en todos sus aspectos). O mejor dicho, no hay otro camino. Los derechos humanos de todas las personas en los países de origen, tránsito y destino son la única garantía para asegurar un desarrollo sostenible, equitativo y jurídicamente legitimo en nuestras sociedades. Constituyen el único medio para lograr que la migración sea ordenada, regular y voluntaria. Asimismo, son el mejor antídoto para resolver las causas más profundas del aumento de la trata y el tráfico de personas. Si los derechos humanos no son el núcleo de todas y cada una de las políticas públicas (locales, nacionales, regionales e internacionales) por parte de todos los países, la migración continuará siendo vista –erróneamente- como algo negativo, como una supuesta amenaza a la seguridad nacional o internacional, o al bienestar social y económico de una sociedad. Asimismo, el desarrollo seguirá siendo inequitativo, desigual y únicamente medido en términos económicos y financieros, beneficiando a pocos, excluyendo a la mayoría de las personas y generando mayores flujos migratorios en búsqueda de condiciones de vida más dignas.

Muchas gracias,

Presentada por:

Pablo Ceriani Cernadas

Migrants Rights International (MRI)

Migrants Rights International

c.p. 135, 15 route des Morillons

1211 Geneva, Switzerland

migrantsrightsinternational@gmail.com

0 Comments:

Post a Comment

<< Home